<p>En la temprana primavera de 1914 <strong>Stephen Graham</strong> se disponía a realizar un ambicioso viaje. Tras partir de la ciudad de Vladikavkaz cruzaría el Cáucaso y el mar Caspio para atravesar el Asia central rusa.</p><p>Superada la primera etapa en el Cáucaso Graham recorrió en tren las desiertas extensiones de Transcaspia (donde hoy se ubican Turkmenistán y Uzbekistán) apeándose en las míticas ciudades de Samarcanda Bujará y Tashkent; donde tuvo la oportunidad de visitar varios de los monumentos allí existentes y trabar contacto con los nativos.</p><p>Después de varias semanas en esas desérticas tierras Graham emprendió la segunda etapa del viaje hacia las montañas Altái que sorprendentemente realizó en su mayor parte a pie o transportado por carretas. En este recorrido Graham visitó una diversidad de asentamientos rusos kazajos y kirguises. El contraste del choque de culturas en estas tierras impactó profundamente a Graham cuyo testimonio da una idea del conflicto entre los colonos rusos y los habitantes originales de las estepas.</p><p>El relato de las vivencias de Graham no sólo nos recuerda las tensiones entre el mundo moderno y el tradicional sino que también evoca la belleza del paisaje de un continente cuya inmensidad resulta sobrecogedora para el viajero.</p>