En el entorno económico actual marcado por la hiperconectividad la competencia globalizada y una creciente incertidumbre en los mercados internacionales el comercio a gran escala se ha consolidado como una de las formas más complejas exigentes y decisivas de hacer empresa. Ya no basta con comprender las dinámicas básicas de oferta y demanda ni contener una presencia en múltiples mercados es imprescindible gestionar de forma sistemática el riesgo inherente a la expansión masiva y al mismo tiempo desarrollar modelos de negocio sólidos adaptables y orientados a resultados medibles.