La Música de Haydn en la Creación no es patética como la de Haendel en sus Oratorios: tiene siempre ese verdor de primavera esa sutileza que entrega la línea ondulante en la danza de la Corte esa inspiración de frescura y optimismo que sólo se encuentra en algunos pintores del Renacimiento y en los poetas bucólicos de la Hélade y del Lacio.