Cristóbal de Castillejo es uno de los máximos exponentes de la sátira antipalaciega con dos de sus composiciones: las Coplas a la Cortesía y su diálogo más importante y broche final de su producción el Aula de cortesanos. Castillejo utiliza un mismo código satírico para referir la personificación de una corte descalabrada ya sea la castellana o la portuguesa. Así la estructura dialogada del Aula de cortesanos se presta considerablemente a la dramatización y quizás fuese una obra representada ante un público reservado cortesano por lo que se acerca a la virtuosidad dramática de la literatura anticortesana muy popular durante el Siglo de Oro. Una literatura que retrata la corte como un lugar de miseria sufrimiento y vicio. En Aula de cortesanos Cristóbal de Castillejo muestra un diálogo entre dos personajes: Lucrecio un joven ávido de dinero lucro y ganancia que cree poder satisfacer sus ambiciones en la vida cortesana; y Prudencio un hombre sabio y desengañado de esa vida.