<p>Toda la Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16). De las epístolas de Pablo se puede afirmar con confianza la inspiración divina de la Escritura. Sin embargo volviendo a Jesús y los Evangelios es difícil encontrar un enfoque tan explícito.</p><p><br></p><p>Matthew Barrett argumenta que Jesús y los apóstoles tienen una doctrina de las Escrituras tan convincente como Pablo o Pedro pero solo se descubrirá si el Evangelio se lee dentro de su propio horizonte canónico y contexto de pacto. La naturaleza de la Escritura presupuesta por Jesús y los escritores de los Evangelios se manifiesta poderosamente cuando sus palabras se leen dentro del patrón de cumplimiento de promesas del Antiguo Testamento. </p><p><br></p><p>Nada demuestra más el origen divino la intención del autor divino y la confiabilidad de las Escrituras que el evangelio de Jesucristo. En la venida</p><p>del Hijo de Dios el Verbo se ha hecho carne anunciando tanto a judíos como a gentiles que las promesas del pacto que Jehova hizo mediante la Ley</p><p>y los Profetas se han cumplido en la persona y obra de Cristo. </p><p><br></p><p>'Matthew Barrett... despliega una visión interesante y estimulante que sin duda será recogida y desarrollada por muchos pastores y teólogos. Jesús</p><p>mismo une el antiguo y el nuevo pacto. Él cumple las Escrituras pero lo hace de manera efectiva sólo siendo obediente a ellas. La dinámica arroja</p><p>nueva luz no solo sobre Cristo sino también sobre las Escrituras mismas' (D. A. Carson).</p>