En Cantos en tonalidad menor pueden reconocerse varios trazos: la ciudad inmovilizada las mujeres convertidas en creaciones escultóricas las embarcaciones que entran y salen del puerto la nostalgia que se recobra y que mantiene en pie a la mujer recordada o la reaparición de las sirenas como la perduración de sus figuras. Todos confluyen como un obstinato musical como voces que se multiplican y cruzan la obra poética en todas direcciones. Otro trazo más: la ventana como una contemplación inevitable como una visión que ejerce magnetismo. Por la ventana entra todo lo que después será una obsesiva nostalgia.