El tema de la 'restauraci��n espiritual' de los creyentes que han ca��do a m��s de ser vital para la comunidad cristiana es un mandato con claros patrones b��blicos. El problema surge cuando a la hora de aplicar estos patrones b��blicos a nuestro contexto social y cultural del siglo XXI. ��Qui��n ha de ser restaurado? ��Qui��n ha de restaurar? ��Qu�� impide la restauraci��n eficaz?