La muerte es el límite de todo sobre ella se ha escrito demasiado; sin embargo poco se ha dicho de su genealogía de sus discontinuidades discursivas y de las representaciones y prácticas construidas a partir de lo que jamás se sabrá. Tales representaciones se han utilizado para convertir este límite en la identidad mexicana identidad que en la Ciudad de México -como centro del país- ha encontrado su sede principal. Es decir en la Ciudad de México se pueden encontrar reconstrucciones españolas de lo indígena las luchas por las posesiones del cuerpo entre la Iglesia Católica y el insipiente Estado de finales del Siglo XIX el uso de la política como terrorla resistencia de los excluidos y marginados sociales contra la moral hegemónica a través de la Santa Muerte y las discusiones sobre la eutanasia. Este límite conforma la guía de la subjetivadad de los capitalinos mexicanos de los vivos y de los próximos a morir.