Este libro es un homenaje a mi hija Judith fallecida en un accidente de tráfico en 2017. En él cuento cómo aprendo a descifrar mensajes y a comunicar con ella. En nuestras conversaciones me insiste en que hable de la Vida con mayúscula la vida del más allá que sigamos amando y hablando de nuestros seres queridos porque siguen vivos.Aunque el camino del duelo es muy sinuoso y difícil deseo que esta obra sea una oda al amor un canto a la luz una sinfonía y que cada uno cree su propia visión de la Vida.