En este epigramatario se recoge un buen numero de epigramas que como dardos apuntan a la diana de los traductores y del mundo de la traduccion. Pero no hay que alarmarse: no pretenden herir pues tienen sus puntas embotadas con el embozo del humor que basado a menudo en la hiperbole y la ironia les da a pesar de que a veces se puedan confundir con el sarcasmo un aire jocoso. No puede ser de otra manera ya que su autor ha ensenado en una Facultad de Traduccion e Interpretacion. Como el autor dedico su libro Poesia goliardica a los estudiantes de las tunas universitarias no podia por menos de dedicar este epigramatario a los estudiantes de Traduccion e Interpretacion.