Las islas resisten el embate del tiempo y el mar su piel de arena o lodo disueltos en el litoral se escurren en el rumor del misterio oceánico construyen así una geografía insular exclusiva y una vida silvestre única. Allí se desnuda la roca y estalla la vida en las más insospechadas formas vivientes ancladas al océano proceloso. Salvajes tiernas y bellas. Esas islas dónde ensaya la evolución sin freno las criaturas más desconcertantes.