Ana trataba de hacer los quehaceres del hogar cuando dormía Andy que lo hacía por buenos ratos pues no se escuchaban ruidos por el intercomunicador que ella tenía siempre a su lado para escuchar cuando él despertara. Nunca se oían ruidos entonces ella tenía que ir a al cuarto de Andy para checarlo y siempre lo encontraba despierto y fuera de la cuna; algunas veces lo encontraba trepado en las cómodas. Esto la ponía nerviosa pues no entendía cómo hacía esto si Andy no caminaba cómo podía bajar de la cuna y subir a las cómodas que eran altas. A la misma vez la tranquilizaba pues esto le indicaba que no tenía problemas con sus piernas y que en cualquier momento lo vería caminar. Comentaba con Robert las peripecias de Andy quien en su momento le expresó la preocupación de que se llegara a caer. Así es que decidieron poner la cuna y los muebles del niño en su recámara de modo que cuando Andy debía dormir Ana estaría con él.