<p> La Acrópolis de los Pantanos primera entrega de la serie representa el paraíso fundacional de la saga de los Colliure cimentado en la mítica Sajará ciudad palustre con relentes de agua dulce y nutricia con aromas densos de arroz maduro en verano y de azahar en abril. Las obras públicas la hidráulica sobre el terreno y la ley de riegos permanecen tal y como los árabes las dejaron. La economía capitalista en estado balbuciente da sus primeros pasos desbrozando y rompiendo los terrones de un universo rotundamente agrícola neolítico. Las calles huelen a heno a grano a café tostado y a puchero. Las calles resuenan con los cascos de la caballería. El Regidor especula en Bolsa crea el negocio de los toros lleva una procura; compra tierras toma café fuma puros y hace negocios en los casinos. Sajará no le basta y viaja regularmente a la capital. El drama familiar acecha sin embargo.</p><p> La obra se segmenta en tres etapas que pueden ser definidas como falta expiación e intento de restitución. La historia de esta casa queda enmarcada en la Historia con mayúsculas y tan imbricada con ella que muchos aspectos de la primera son consecuencia directa de la segunda no sólo de sus acontecimientos sino también del tegumento y el tinte que ésta imprime en el tejido social. La rueda de las generaciones empieza a girar.</p>