Los indígenas y mestizos mexicanos se rebelan para exigir igualdad. Protestan contra los políticos y gobernantes del neoliberalismo que con diferentes argumentos y pretextos a modo los han marginado y condenado a la pobreza. Rompen las cadenas del silencio para protestar contra el pago mensual de uno o dos salarios mínimos de 145 dólares que reciben como jornaleros agrícolas albañiles obreros barrenderos choferes enfermeras sirvientas. Se rebelan porque ya no quieren ser las masas paupérrimas de México.