Ser Masón es actualmente lo mismo que hace centenares de años ser un hombre íntegro suficientemente apto para realizar el bien y dotado de tal inteligencia que sepa distinguir con claridad el error de la falsedad la sinceridad del cinismo la belleza de la fealdad la lealtad de la infamia y de la traición. Es además ser fraternal de tal manera que se vea en cada uno de los hombres cualesquiera que sea su criterio religioso o filosófico un auténtico hombre digno de ser objeto de nuestro sacrificio y de nuestra dádiva fervorosa y enobledecedora.