<p>La novela transmite desde el inicio una atmósfera de nostalgia y resignación entrelazando sutilmente conceptos que acompañan la historia completa. El autor se sumerge en tres amores esenciales: la Medicina el Lenguaje y la Fe. Con una prosa precisa y reflexiva aborda cómo la medicina contemporánea ha ido relegando el diálogo humano como base del buen diagnóstico. Asimismo se profundiza en la compleja relación médico-paciente influida por la justicia la cultura la política y la filosofía que con el tiempo ha derivado en la transformación del paciente en un caso y del médico en un proveedor de servicios. La obra invita a cuestionar qué se pierde cuando la técnica desplaza a la palabra y al encuentro humano.</p>