La pasión de Cristo como puerto de partida representa una magnífica metáfora del comienzo de la purificación. A partir de ahí un viaje que cada uno puede tomarse a su manera. Se investigan duendes vampiras lugares y muertes sorprendentes pueblos enteros que sufrieron lo inexplicable un festín de sabores misteriosos para el paladar. En mi caso lo he tomado como un goteo de suero directo en vena. Recostado en mi mejor sillón dejándome llevar. Una vez entregado al propósito la atmósfera de lo ignoto hace efecto invadiendo cada órgano rebotando al llegar a cada extremidad...