Helen es rica y poderosa y aún ahora ya vieja es evidente la belleza que le granjeó su fortuna. En su mirada es visible aún el reflejo de la ambición que la ha movido toda su vida pero últimamente sus ojos reflejan también sus viejos pecados. Todo ha vuelto: el daño los prejuicios la maldad la gente... el destino. ¿Qué hacer ahora? ¿Luchar la última batalla o rendirse?